La ansiedad es como la luz roja de tu coche: no te rompe, te advierte
Vamos a reflexionar juntas, ponte en situación: empiezas una nueva relación y, de repente, notas que te cuesta confiar, sientes que no estás preparada para afrontar algunas situaciones, y empiezas a darte cuenta de que te afectan cosas que antes no te afectaban. Entonces surgen las dudas:
«¿Será normal? ¿Estoy preparada para tener una nueva relación? ¿Y si vuelvo a sufrir otra vez?»
Casi al instante, tu cuerpo se inunda de miedo.
Y sí, esto suena duro, pero lo que parece un retroceso, en realidad puede ser un avance.
Lo vamos a ver a través de una metáfora: empiezas a conducir y de repente se encienden los pilotos del aceite, de la presión de los neumáticos o del cinturón de seguridad. ¿Qué hace el coche? Avisarte de que algo no está funcionando del todo bien y que, si lo dejas pasar, puede convertirse en un problema mayor.
Lo mismo ocurre con tu ansiedad:
Esta emoción está cumpliendo su función: advertirte, protegerte y prepararte para actuar. Te recuerdan que hay experiencias pasadas que no fueron fáciles y que merece la pena revisarlas para cuidarte en esta nueva etapa.
Y aquí lo importante:
👉 Que se encienda una alarma no significa que el coche vaya a romperse.
👉 Que sientas ansiedad o miedo no significa que no seas capaz de resolver esa situación, es más, te prepara para ello, solo hay que saber escucharla y observarla.
👉 Tienes la oportunidad de parar, revisar qué necesitas, qué puedes hacer por ti, y saber identificar cuando es mejor «ir al taller» y pedir ayuda si lo requieres.
En definitiva, la ansiedad para nada es la enemiga, es ese sistema de alerta que se enciende para recordarte que mereces atención, cuidado y respeto.
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