💜 Un tributo a quienes se atrevieron a iniciar un proceso terapéutico y transformaron su vida
Cerrar un año y empezar el siguiente suele llevarnos a mirar hacia atrás, a todo lo vivido y a las personas que nos han acompañado en el camino.
En consulta, cada historia que llega trae consigo un mundo de emociones, de dudas y también de valentía.
Hoy quiero dedicar un espacio aquí, en este blog, a todas aquellas personas que, en algún momento de sus vidas, dieron el paso de confiar en la psicología y en mí como profesional. Este texto no es solo un agradecimiento, es también un reconocimiento a la fuerza que conlleva pedir ayuda, mostrarse vulnerable y sostenerse en el proceso terapéutico.
A la primera persona que decidió confiar en mí.
A la que sintió miedo al venir por primera vez.
A la que le costaba horrores pedir ayuda.
A la que creía firmemente que no lo necesitaba y acabó abrazando el proceso.
A la que la terapia le sirvió como empuje para decir aquello que parecía imposible.
A la que no quería ni oír hablar de psicología y acabó entregándose con el corazón abierto.
A la que llegó con la intención de no soltar ni una palabra y acabó expresando todo aquello que había callado durante años.
A la que pasó por diversas terapias pseudocientíficas pensando que eso era psicología y decidió volver a confiar.
A la que nunca había puesto un límite y empezó poniéndomelo a mí.
A la que vino con las piezas rotas de toda una vida y, con paciencia, fue construyendo un nuevo cuadro lleno de significado.
A quienes encontraron el empuje necesario para no depender más de fármacos y apostar por la terapia.
A la persona que confió en mí desde la otra parte del mundo.
A la que estuvo invadida por la desesperanza y aun así se dio una última oportunidad.
A la que, después de haber venido y haber cerrado su proceso, decidió volver a confiar para abrir el siguiente.
A todas ellas y a cada una de las personas que han decidido dar este gran paso para seguir viviendo y acercarse a lo que da valor a sus días: gracias.
La terapia no es solo un espacio de palabras, es un lugar de valentía, de cuidado y de reconstrucción. Cada persona que se sienta frente a mí me enseña algo nuevo y me recuerda que la psicología es un camino compartido.
Mi deseo para el próximo año es seguir aprendiendo de cada una de vosotras, admirar vuestros pasos y continuar caminando juntas en este proceso de vivir con más autenticidad y bienestar.
Gracias infinitas. 🧠🌱