No te disculpes por sentir
Empezar un proceso terapéutico puede ser un camino intenso, y quien lo ha probado lo sabe, hay veces que resulta abrumador. Al fin y al cabo, vas a mostrarle la parte más vulnerable a una persona que te escucha atenta y te acompaña preparada para lo que se va a encontrar, pero también es una persona a la que acabas de conocer y, claro… De repente nos podemos encontrar frente a emociones que no solemos permitirnos sentir frecuentemente: tristeza, frustración, impotencia, miedo o incluso rabia contenida. Y es en esos momentos, cuando la emoción nos desborda y rompemos a llorar delante de otra persona, y cuando surge la necesidad de pedir perdón.
Quiero invitarte a que reflexiones sobre esto: no hay nada que perdonar. Llorar no es un error ni una debilidad; es una señal de que estás conectada con tus emociones, de que estás dando un paso hacia ti de nuevo y hacia tu bienestar. Expresarlas en un espacio seguro no te hace daño a ti ni mucho menos a la persona que te está sosteniendo en ese momento en consulta. Todo lo contrario: es un acto de valentía y de honestidad contigo mismx, un momento de contacto auténtico con tu experiencia interna.
Aceptar y permitirte estos momentos puede ser difícil y, a la vez, importantísimo para darle lugar a lo que has estado sufriendo y ocultando hasta ahora. Quizá te resulte incómodo sentir que tu vulnerabilidad está a la vista o temer que al expresar tus emociones incomodes a la psicóloga/o. Sin embargo, parte de la terapia consiste en poder explorar y sostener el malestar sin juzgarlo, reconociendo que las emociones intensas forman parte de la vida y del proceso de crecimiento personal.
🌿 Romper a llorar no es un error
Cuando lloras en terapia, no estás fallando ni haciendo algo mal. Al contrario, estás ejerciendo un derecho fundamental hacia ti misma: el derecho a sentir y a expresarlo siendo coherente a tu historia de aprendizaje. Ese llanto es una respuesta natural a experiencias dolorosas, a recuerdos difíciles o incluso a la presión de mantener ciertas emociones contenidas durante mucho tiempo y ante mucha gente.
Disculparte por llorar puede ser un reflejo de la autoexigencia que muchas llevamos dentro, esa voz interna que nos dice que no podemos mostrarnos o que debemos controlar todo lo que sentimos, y parte de culpa la tiene el positivismo tóxico (me iréis conociendo porque suelo posicionarme en muchos temas!) que tan normalizado tenemos en la sociedad en la que vivimos y que parece que tener días o épocas malas, emociones desagradables, o experiencias aversivas sea única y exclusivamente culpa de cómo decidimos tomarnos las cosas, y ya te digo que no pueden estar mas equivocadxs. En psicoterapia, ese control no es necesario. Aquí, llorar es un paso necesario para liberar malestar, para hacerles un huequito a tus emociones y para avanzar en el camino que te hayas propuesto.
Permítete sentirlo sin juicio. Permítete llorar sin pedir perdón. Y recuerda que estar emocionalmente presente, aunque duela, es uno de los gestos más importantes de autocuidado que puedes ofrecerte a ti misma.
Cómo aprovechar estos momentos tan necesarios en terapia
- Permítete sentir sin juzgarte: Una vez mas insisto, expresarte forma parte del proceso terapéutico.
- Expresa tus necesidades: es un acto de lealtad hacia ti mismx y de asertividad emocional.
- Confía en tu terapeuta: estamos aquí justamente para acompañarte y sostenerte, no para juzgar.
- Integra el momento: lo que sientes es parte del camino hacia la comprensión y el cambio, no un obstáculo.
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📚 Referencias
- Gross, J. J. (2015). Emotion regulation: Current status and future prospects. Psychological Inquiry, 26(1), 1–26. https://doi.org/10.1080/1047840X.2014.940781
- Linehan, M. M. (2015). DBT skills training manual. Guilford Publications.
- Hayes, S. C., Strosahl, K., & Wilson, K. G. (2016). Acceptance and commitment therapy: The process and practice of mindful change (2nd ed.). Guilford Press.