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HOLA

En esta sección se supone que debemos convencerte de lo buenos que somos para que confíes en nosotros. Se supone.


Pero puede que hayas llegado hasta aquí y que no nos conozcas de nada y una sección en la que te contemos cosas sobre nosotros no creo que sea suficiente para ganarnos tu confianza.

 

Para nosotros no lo sería.

Sí queremos decirte que somos una empresa pequeña, dos socios, Diana y yo (Dani) y que desde hace un año añadimos a nuestra familia a Álvaro.

Cómo pequeñísimo resumen de qué hacemos:

Diana; desde que fue mamá de nuestra pequeña, ha descubierto su pasión por ayudar a las mujeres a trabajar su suelo pélvico para que pasen de sufrir «problemas de mujer» a estar más conectadas con ellas mismas y descubran la mejor manera de trabajar cosas como pérdidas de orina o prolapsos.

Álvaro: Nuestro fichaje galáctico, su profesionalidad y amabilidad es proporcional a su altura, casi 2 metros, siempre con una sonrisa, ahora bien, no le tiembla el pulso a la hora de decir cuál es la mejor opción para sus pacientes. Hay decisiones de las que te arrepientes durante mucho tiempo, otras que agradeces de haber tomado. Álvaro es nuestra segunda.

Un servidor (Dani); Friki del cerebro, cabecita inquieta con muchas ideas en mente (unas mejores que otras), hace años descubrí el poder de la Neurociencia en la rehabilitación neurológica y desde entonces no he parado de buscar la mejor manera de ayudar a las personas que más lo necesitan. No soy especialista en nada, pero sí en cosas. Se puede decir que soy generalista especializado.

 

De todas formas, la mejor manera de que confíes en nosotros, pero de verdad, es que te lo demostremos.


Así puedes ver qué es lo que hacemos y por qué lo hacemos. 

Sólo te costara el precio de una sesión y sino te gusta no vuelves.

Sencillo.

 

, PERO QUEREMOS CONTARTE CÓMO EMPEZÓ TODO

Cuando terminamos la carrera, encontrar trabajo como fisioterapeuta en España era más difícil que encontrar un cantante de reggaeton noruego.

Aguantamos poco tiempo hasta que vimos claro que si no hacíamos algo radical no trabajaríamos haciendo aquello para lo que nos habíamos preparado los últimos 4 años.

La mayoría de nuestros compañeros de promoción se habían ido a Francia.

Nos contaban cómo estaban ganando mucha pasta y encima los hospitales y centros se pegaban, casi literalmente, porque trabajases con ellos.

 

Así que en 2013, después de haber enviado cientos de papeles absurdos para que los franceses confirmaran que éramos fisios, compramos un billete de ida y nos fuimos en tren desde Valencia hasta Marsella, para coger allí un barco dirección la Isla de Córcega.

 

En 2016 nos mudamos a una isla en el océano Índico famosa por sus volcanes y por los ataques a los surferos del tiburón tigre ( un bicho que puede llegar a medir 4 metros).

Se llamaba Isla de la Reunión.

Y con esto empezó todo

Un día recibí una llamada de mi madre diciéndome que Pite, mi querido perro labrador y compañero de juventud, tenía un cáncer de huesos y le quedaban 4 meses de vida.

Puede que los que no amen a los perros se rían de esta parte, pero da igual.

 

Ese día, hasta la fecha, ha sido uno de los días más duros de mi vida

 

No podía parar de llorar y sentir rabia a la vez por estar a más de 11.000 km de distancia de mi mejor amigo y no poder despedirme de él.

Al final sí que pude despedirme. El tío aguanto el doble de lo que nos dijeron.

¡UN CAMPEÓN!

La cuestión es que este hecho marcó nuestra aventura en Francia.

Ya no queríamos estar lejos de nuestra gente.

 

Así que en 2018 hicimos las maletas y compramos otro billete solo de ida, esta vez dirección España.

 

Después de pensarlo muy bien cogimos casi todos nuestros ahorros de Francia (que no era poco, la verdad), los juntamos y lo invertimos en lo que se ha convertido en nuestros proyecto de vida: Clínica Mediterrani.

Sabíamos que era arriesgado.

No teníamos ni idea de ser empresarios. ¡ Vaya que no!

Veníamos de Francia donde los pacientes te llueven de las esquinas.

 

Pero una cosa teníamos clara.

 

No sabíamos cómo pero…

…íbamos a crear un proyecto que ayudara a las personas mejorar su calidad de vida de una manera diferente, familiar y cercana.

 

No somos un centro de fisioterapia convencional, ni pretendemos serlo.

Tampoco nuestra historia es convencional, ni pretende serla.

Desde entonces hemos ayudado a muchas personas y con cada vez más proyectos que nuestras cabecitas inquietas no paran de inventare, esperemos que continúe, más y mejor.

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